viernes, 28 de agosto de 2015

Me temo que he llegado a la conclusión de que nunca habrá nadie que me haga sentir como tú.
Tú que no eres más que mi amor de verano,  otoño,  invierno y primavera. Me preguntas que por qué te quiero. Por qué te echo de menos. Por que no preguntas lo que siente el viento al rozarte,  el agua al resbalar por tu piel. Por qué no preguntas cómo es todo ahora que no estás. Por qué el corazón no razona, por qué no puedo curarme con sólo tiempo si te tengo tatuada bajo mi piel. 
Te miro y te escribo, contengo mis impulsos,  resisto para no decirte que no quiero otra cama que no sea la tuya. Que quizás no haya felicidad más pura que la que siento al rozarte. 
Gracias,  gracias por darle esperanza a un corazón helado. 

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