Cuando tú estás, lo demás es un plan B.
Y si pienso en lo pasado y el recuerdo me inunda, no puedo más decir que nadie me ha hecho humano como lo has hecho tú.
Los días, las noches, las tardes y las madrugadas. Los miércoles y los domingos. Los meses pares y los que no lo eran.
El tiempo pasaba de forma superflua.
Nunca escribo con palabras y sin embargo, te firmaba y hacía parte en cada momento en el que no estabas.
Eres para mi, poesía, eres una musa que dio luz a todo aquello que parecía haberla perdido.
Dándome fuerzas con tus sonrisas, con tus miradas esmeralda, no creo poder definir la felicidad de mejor manera.
Y el egoísmo de no saber lo que de verdad tienes me llevó a perder sin darme cuenta lo único que de verdad necesitaba: Tú.
Si alguien me hubiese desposeído de todo bien tenido, sería algo nimio pues el tenerte era mi bien más preciado.
Mi riqueza eres/eras tú.
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